Mes: agosto 2025

La crueldad del poder eclesial

Lo que traigo a esta conversación es constatar cómo la corrupción papal sobre las conciencias, se ha colado en su esencia en iglesias de rótulo “evangélicas”.

La gran, o una de las grandes tareas, que nuestro buen Calvino se trazó como trabajo constante fue la de liberar al poder político del poder eclesiástico, y a las conciencias del poder de ambos. (Asunto ampliamente estudiado en la obra aquí citada, Villacañas, 2025, y de la que Leopoldo Cervantes-Ortíz ha presentado en este medio, con su buen escribir, aspectos sociológicos relevantes.)

Por supuesto, también, cuando fuere el caso, liberar a la comunidad eclesial, ámbito y protección de la libertad de conciencia, del poder político que la intente dominar.

Para Calvino, para cualquiera que mire la historia, la iglesia romana, el papado, es una estructura política basada en el poder. Por ello, su enemigo existencial será la libertad. Ni libertad política ni religiosa. Ha sido así, guste más o menos. Hasta su último concilio, que ya es, no declaró la libertad religiosa como un bien social. (También hay que decir, que sus mandos, en eso de Jumilla se han mostrado en el buen sentido. Que ya es un corte para los suyos que quieren cortar España.)

Lo que traigo a esta conversación es constatar cómo la corrupción papal sobre las conciencias, con su imposición de confesión al confesor, la obligación de pobreza para estar a la altura santa, la negación en esa altura del matrimonio, la exclusión social como modo de ser comunidad santa, con sus conventos, y pon el etcétera que quieras, por alguna alucinación de algo, se ha colado en su esencia en iglesias de rótulo “evangélicas”. Esto es grave, porque niega la libertad con la que Cristo ha liberado a su comunidad de redimidos (pon “elegidos”, y más de uno rechina los dientes).

El terreno donde esta tiranía nace y crece es el mismo donde la Palabra sola no tiene cabida, no puede arraigar. Por supuesto que allí está la Escritura, por todas partes, te la citan a cada paso (mira, si no, lo que han hecho con nuestro Pedro en el Evangelio donde dice que es la piedra), pero no puede estar ni permanecer sin ellos. Lo del principio, pero a lo bruto: Conque la Palabra dice, pero… Pretenden depender de la Palabra, de eso incluso presumen, pero su poder es precisamente que la Palabra dependa de ellos.

Su enemigo existencial es una Palabra libre. ¿Como se va a tener justicia o santidad según una Palabra libre? Del Espíritu Santo, ni hables, porque un Espíritu y una Palabra libres sería la destrucción del cristianismo. Propón eso y ya verás. Seguro que esa Palabra y ese Espíritu se convertían en libertinaje. Te lo dicen o lo dicen sin explicar, pero para estos maestros y pastores la Palabra (con lo que ello implica: Evangelio, predicación, perdón…) es como los ritos de la Ley: sólo pueden se administrados por los sacerdotes legítimos. Ni lo dudes, ellos son los sacerdotes actuales. Son los mediadores, por eso son de la casa papal.

Estos (siempre pienso aquí en los sectores “reformados”, no en general) son los que te indican cómo te tienes que arrepentir, igual que el papado, con qué sentimientos, incluso con qué cara. Si no, no vale, tienes que repetirlo. De la santidad y santificación han hecho su templo especial. Cuídate de no cumplir cualquier mandamiento de Dios como de Dios, sino como ellos lo han organizado, son sus tradiciones, aunque te digan “como la Biblia dice”. Ya se ve, y esto es para verlo, estos sujetos se han hecho biblias vivientes. Si estás en contra de sus desvaríos, eres un rebelde contra el mismísimo Dios. Papado en estado puro, pero en otro sitio.

Por supuesto, papado puro, el culto público solo puede ser culto del bueno si se hace con sus fantasías, sus invenciones, sus reliquias. La excelente condición de un comunidad libre para celebrar el culto como mejor lo entienda según lo recibe de la Palabra, se convierte en manos de estos jueces y sacerdotes de su templo y tribunal, por medio de un término inventado, en algo impuro si no está configurado según sus mandamientos. Lo que opine y participe la comunidad es nulo, pues el sacerdote soy yo, te dicen, aunque lo de sacerdote no lo expresen.

Imaginad que ante la presencia litúrgica papal, con todas sus formas de ropajes y signos, alguien va y te dice que eso es el culto aprobado por Dios, y otro modo será una ofensa y pecado contra Dios. Pues tenemos pastores que el culto que ellos “hacen” es el verdadero y el que santifica, que otro es una pérdida de tiempo en el mejor de los casos. Los ropajes varían, la pretensión de gobernar a Dios incluso en la adoración que recibe, no.

En el caso de los pastores la cosa de ropas varía. Hay de todo. Pero un suponer que llegas a una iglesia, ni siquiera un “templo” grandote, un espacio no muy grande, con gente sentada en silencio, y sale al púlpito un pastor con una capa negra (seguro que se llama de otra manera), con un collarín blanco, o dos telas blancas que salen del cuello, y dice algo, pero enfatiza que ese es el culto que sigue el buen modelo de no permitir nada que la Biblia expresamente no ordene. Y, claro, te pones a buscar dónde pone en la Biblia semejante atuendo como algo obligado. Nada de nada. Es que estos se visten como “sacerdotes” a su manera.

No es un tema menor. Estamos ante la presencia de modelos y predicaciones contra la Escritura, que pasan por ser su explicación genuina, como siempre el papado. Pero, además, esto supone enorme crueldad contra la conciencia, contra las personas. En vez de Palabra, reciben mandamientos de hombres; en vez de adoración, reciben rebelión. No dejaremos de señalar esas obras de tinieblas.

Por: Emilio Monjo.

Fuente: Protestante Digital

Mi Palabra permanecerá

La Palabra que permanece es entendida por el receptor, es el agua fresca. ¡Anunciemos esa Palabra, en el “idioma” del corazón que refrescará!

Antes de que hubiera nada, ya la Palabra era todo para la creación. Y esa Palabra permanece. Incluso, podemos proclamar, para quebranto del papado: antes que la Iglesia fuera, la Palabra era, y por ella es la Iglesia.

Y en esas seguimos, y por esa Palabra no nos morimos de asco. Porque mira que da asco cómo la vomitan incluso los que la predican. Que no la pueden tragar, y nos dan el trágala de sus propias fantasías para que nos traguemos sus mentiras. El agua pura, fresca siempre, de fuente de agua viva, quieren que sea la excrecencia mental de cada maestrillo.

En esta conversación miro dos planos, superpuestos, pero a la vista. Lo primero la calamidad social que nos pisa. Incendios, amargura, desorientación de todos, especialmente los jóvenes, pero no solo… Mirando cada uno su propia parcela, al final se queman las parcelas de cada uno… La esclavitud voluntaria de la vivienda… La sanidad, la universidad, la escuela… Todo en llamas. Todo llama a que hubiera un mínimo de mirada política… Los sectores más “sociales” pierden el norte mirando dónde poner ella, él, o elle, cuando ni ella, ni elle tienen futuro ni esperanza… Se les quemó el programa, y los “ellos” de siempre aquí salen con banderas victoriosas…

Y el otro plano, ¡ay! es el de la iglesia “reformada” (por acotar un poco). Despreciaron el agua fresca, que brota a cada instante, y pusieron sus pozos ciegos, ciegos de narcisismo religioso, que les hace ver su excrecencia como gloria que pueden unir a los méritos de Cristo (esto es dogma en el papado, pero en el campo evangélico es de uso común, con nombres diversos).

Cuando alguien te grite: ¡Sed santos, porque yo soy santo… Sin la santidad nadie verá al Señor…!, y quieran que les sirvas con sus leyes y fantasías, mira bien, porque lo normal es que te estén diciendo: ¡Nadie verá al Señor sin mi santidad! A los tales, evita; que lo dice nuestro Pablo avisando en su último aviso a su colaborador fiel.

Y de estos, ¡ay! se ha llenado la cristiandad, de hecho, la cristiandad que vemos son ellos. Acotando, acotando, miro solo la parcela “reformada”, así entrecomillada para que quepan muchos.

Y es una mirada triste, pero, al mismo tiempo, gozosa (siempre la esperanza…) Triste, porque en medio del incendio social con las miradas puestas en las cenizas, se espera que en esa parcela “reformada” hubiera un discurso profético con algo de discurso profético. Pues nada. Sacando del pozo ciego con lo que alegrar la vida, dejando el agua fresca.

Con un discurso, eso sí, que se parece cada vez más al latín medieval. Sonido de palabras repetidas: soberanía de Dios, salvos por las cinco solas… pero que al final son recitaciones sin sentido.

La Palabra que permanece es entendida por el receptor, es el agua fresca… Es la Palabra en la lengua “vernácula”, la existencia dolida de cada uno. ¡Anunciemos esa Palabra, en el “idioma” del corazón que refrescará!

Esto es grave. Aquí en nuestra pequeña iglesia de Sevilla (aunque tenemos muchos repartidos en muchos sitios, mira, si no, este grupito), hemos pasado por esto, que entristece, pero alegra, y estamos en la alegría.

Hace sobre dos años, algo más creo, establecimos un convenio de colaboración con una iglesia de Irlanda. A veces te encuentras con iglesias que existen desde hace mucho tiempo, que pueden poner sus inicios en momentos muy relevantes de la historia. Parece que esas iglesias serán hoy una buena cosa. Eso esperas. Y espera que te cuente.

Esa iglesia (reformada y presbiteriana, con su estandarte convenanter y todo) aportaba la presencia de un pastor (español) educado en su seminario, y bajo su autoridad, que estaría predicando en nuestra iglesia. (Yo me eché a un lado para que hiciera con libertad.)

Los honorarios que esta iglesia retribuía al pastor, pues muy notables, los de un ministro, casi. (Aunque el carnet de Ferede pone para ellos “ministros de culto”.) Al final, un desastre. El pozo ciego. Tan salpicados estaban nuestros antiguos miembros, que hubo que echar mano del agua que limpia.

Y eso es lo gozoso. Nuestro Redentor, de un domingo para otro, limpió la cosa, y trajo a su casa de nuevo la Palabra. Él lo hizo, en contra de todas las lógicas humanas. Y ahora estamos gozosos de nuevo con esa Palabra que permanece. Nuestros jóvenes, reafirmados; nuestros mayores con alegría renovada. (Y yo de nuevo con mi gozo pastoral, a mis años, hasta que me muera; que lo dejé un par de años, y casi me llenan de excrecencia la mesa del Señor.)

Así va la cosa. Esa iglesia de Irlanda, que podía ser un referente, lo ha sido, pero de inmoralidad. La felonía de unos pone de manifiesto la inmoralidad de otros.

Que nadie en este medio se preocupe de estos términos. Una iglesia que acepta que su pastor, solo o en compañía de otro, falsifique una carta, que la remite a nuestra iglesia con nombre de la iglesia y órgano responsable de la iglesia de Irlanda, y que tras diez peticiones de que nos remitan el original, todavía lo estamos esperando.

Y que la última comunicación con ella es que ya no tendremos más comunicación, y guardamos para nuestro archivo esa “carta” sabiendo que es espuria, falsa, y que no te digan nada.

Pues, ya está dicho todo, y este es nuestro gozo: hemos visto la mano protectora, como siempre, de nuestro Redentor, que nos ha librado de los pozos ciegos. Y hemos podido comprobar, oler diría yo, el agujero de excrecencia de otras iglesias “reformadas” en nuestro suelo.

Este lenguaje hay que emplearlo, porque lo mismo con otro, los sinvergüenzas siguen mostrando su santidad. Y la sociedad, hoy en llamas, no debe recibir de la Iglesia que proclama la Palabra que permanece, otra cosa menor.

¡Que casi nos meten en el hoyo! Pero aquí seguimos, con más experiencia de las artes del que cambia la verdad, pero que con la Verdad sigue vencido y metido en el hoyo, su hoyo de inmundicia.

Su Palabra permanece. Y sus enemigos también, hasta que los liquide con ella. Tenemos ejemplos.

(Si alguien quiere discutir de esto, día, hora y sitio, aquí o en Irlanda. Eso sí, con gente de las iglesias, aquí y allí, que han sido privadas de una adecuada información.)

Por: Emilio Monjo.

Fuente: Protestante Digital

Satélites de Roma

La Reforma en España, Sevilla, fue un episodio de los más conocidos durante mucho tiempo en el campo de la Reforma europea.

Escribo obligado esta conversación por lo que escuché sobre nuestra Reforma. A los nuestros y nuestras los siguen persiguiendo. Fue en una entrevista, en inglés, con traducción IA, supongo, en castellano.

El entrevistado, estadounidense que vive aquí, presentado como experto en reforma española, dirige una maestría de un año, y pastor plantador de iglesias. Con esto vale, pues no es de relieve nombrar, sino conocer lo que se dice y cómo se está difundiendo nuestra reforma, en este caso también para el mundo latino-estadounidense.

En esas manos nuestra Reforma es difunta. La mató la Inquisición, y ahora sus satélites. (Aunque sigue viva.) Estos “expertos”, hay alguno, si siquiera muchos, lo son de una reforma nuestra del XVI según sus fantasías. Lo que hubo no se ve, pero se ve que conviene que haya otra cosa, de la que incluso alguien se pueda considerar “continuador”.

Dice nuestro desconocido autor de Artes de la Santa Inquisición (no es Casiodoro de Reina; él la editó), que cuando lo del apresamiento de Julián Hernández (los frailes del monasterio, incluyendo a Casiodoro, no se fueron tras el descubrimiento de Julianillo, ya se habían ido, de forma ordenada y oculta), esto se debió a la superstición de uno y a la situación de afiliado falso de otro, que sabiendo la doctrina, pasaba como miembro, siendo realmente un satélite de la Inquisición. (Luego pondrían a otro personaje peculiar en el mismo seno de la comunidad en Londres.)

De ahí viene el titulo de esta conversación. Los satélite siguen dentro de la “reforma española”, dañándola desde dentro, de formas, eso sí, muy variadas. Todos esos sujetos al final te dicen que realmente, la Inquisición fue algo común con el modelo protestante, y que, hoy esos nuestros no necesitarían irse de Roma. Además, la “inquisición calvinista” los persiguió más que la otra. Se ve que esos que procuran seguir el talante de ella están muy a gusto con ella. (He puesto dos veces “ella” porque estos, en su fantasía, piensan que tanto nuestra reforma como el papado, al final, podrían se un solo “ella”. Con un poco de arreglo que ellos harán, eso sí.)

Algunos datos que los expertos te dicen, que demuestra precisamente su talante.

# De la reforma en España no se sabe nada en la historia de de la Reforma en Europa. Ellos no ha leído nada al respecto. De manera que no saber nada de la misma es lo normal. Hasta que ellos llegaron.

Un pequeño problema en este modelo. El citado Artes de la Santa Inquisición fue escrito en latín, y se tradujo casi de inmediato a todos los idiomas importantes de Europa, por supuesto también al inglés. En todas partes se conocía. Incluso lo acusan de pilar en la “leyenda negra”.

El libro, como todo el mundo sabe, quizás algún experto también, trata de la iglesia de Sevilla, con una buena narración biográfica de personajes de la misma. Es decir, que la Reforma en España, Sevilla, fue un episodio de los más conocidos durante mucho tiempo en el campo de la Reforma europea.

¿No habrá que reprocharle algo a los historiadores que no la mencionen? Y si alguno no la menciona, ¿no vale el libro mismo, al que pueden acceder en casi todos los idiomas de ese espacio?

Los satélites quieren difundir una reforma difunta, y presentar otra, la que les conviene. ¡No toquéis las cenizas de los nuestros y nuestras! Miserables.

# La Reforma española no tenía confesiones escritas. Hasta que alguno se topó, en la web de alguna iglesia de las que en España se han olvidado de la Reforma española, y leyó la de Londres, de Casiodoro de Reina. (Pusimos en la web hace mucho tiempo el texto de la revista católica Diálogo Ecuménico. Ahora me parece que ya no se acede porque la tenemos estropeada.)

Un pequeño problema con ese argumento. Francisco de Enzinas tradujo la “confesión” de Calvino, antes que alguien lo hiciera al inglés. Su catecismo lo tradujo al castellano un autor anónimo, y luego el mismo Juan Pérez de Pineda. ¿No era eso una confesión?

La obra de Constantino de la Fuente, donde el chaval Ambrosio enseña la doctrina. ¿No es una confesión de fe? ¿Para qué iglesia o comunidad se compuso? (¿Por qué la eliminaría la Inquisición?)

La obra (copia de una italiana) sobre lo puntos de doctrina que tradujo Juan Pérez de Pineda. Enorme y completa. ¿Era de la iglesia española, o de quién?

El texto de Antonio del Corro conocido como Carta a Felipe II, ¿no es una confesión de fe en toda regla? Pues lo es. Del mismo autor, aunque es un texto de circunstancia, como el elaborado de la confesión de Londres, que añade a su Comentario a Romanos, donde expone una confesión “calvinista”, ¿no era español el autor?

La misma traducción de la Institución de Calvino por Cipriano de Valera, ¿no es una confesión, completa, inigualable, de fe?

# Casiodoro, casi, casi, era anabaptista. Pues mira, si no, cómo defendía que no se los persiguiera.

Problemilla. Casiodoro nunca estuvo relacionado con grupo anabaptista alguno. Leer a un autor es otra cosa. Además, el modelo “institucional” de iglesia y sociedad de nuestro Casiodoro es la antípoda del promovido por el anabaptismo, en esos momentos.

Sobre cómo trata el tema del bautismo en la confesión de Londres, de circunstancia, ya lo he dicho, pues bien. Luego editó un catecismo de su autoría, pueden leer lo que dice del bautismo infantil. Y que firmara la confesión luterana donde se condenan por nombre personajes anabaptista. Pues tampoco importa.

En fin, sobre el “talante” de nuestra Reforma, nada de raíces y doctrina que dividan, que, incluso podría hoy estar en alguna procesión por la unidad con el mismísimo papado, pues es evidencia de que esos expertos son expertos satélites. Pero ya de largo su perdición no se pierde.

Mejor no sigo, porque afirmar que la persecución “produce” unidad en lo fundamental, y la paz es propicia para discusiones y divisiones por cosas menores, seguro que sí lo es, pero la persecución ha sido el caldo de cultivo de las grandes divisiones dentro de la cristiandad. Arrio, Donato… Todas las herejías tienen el contexto de conflictos. La desunión vale igual en el contexto de la paz o la confrontación. Poner eso de argumento es ponerlo en el vacío.

Vaya, que nuestra Reforma hoy, sin persecución inquisitorial del papado, estaría en la misma mesa del papado. Eso hacen los satélites, y quieren que lo haga nuestra Reforma. Pues no. Ellos que se queden con la suya y su talante, la nuestra tiene otro talante, otro Señor. Y aquí nos ocuparemos de los nuevos perseguidores de la misma.

Por: Emilio Monjo.

Fuente: Protestante Digital

Currículums inflados, palabras infladas

Siempre es peor una palabra inflada, falsa con intención de falsificar la verdad.

En los medios encontramos estos días un currículo impresionante de la moralidad de la sociedad donde estamos. Fácil la moralina, pero eso no quita que se vea el plumero.

Siempre es peor una palabra inflada, falsa con intención de falsificar la verdad, que un currículum abrillantado, excepto que se haga con la intención de brillar. Como los espejos esos que deformaban la imagen. Y esas palabras falsas nos llaman a cada paso, si queremos oír.

¿Se acuerdan del bien que suponía el servicio público cuando la pandemia? Todos nos dijeron que, en cuanto pudieran, al sector público lo protegerían y fortalecerían. Todos. Todos descubren su currículum de palabras infladas. Mira, si no, la universidad, la sanidad pública… Aquí mismo, en Andalucía, por no ir más lejos (esos políticos suavones), que le impiden a la universidad pública de Jaén el grado en Ingeniería Biomédica, y se lo dan a la Loyola. Falsos, pero al descubierto, si queremos ver.

Para cualquiera que mire un poco en los libros de historia verá que eso de las falsificaciones es de siempre. Todo poderoso que tuviera el poder de pagar a un cronista, ya se aseguraba una imagen aseada y deseada para el futuro. También los había al revés, que te ponían verde a cualquier personaje. Que eso de las leyendas negras o doradas es como los cantes de Cádiz, de “ida y vuelta”.

Al poner esto me tengo que poner en el contexto cultural donde esto es seña de identidad. El papado (si es que estamos rodeados). Pero también ante la evidente copia del modelo que se ha instalado en el mundo evangélico. Siempre con el cuidado de que no es todo igual. Cualquier iglesia hoy te hace una página web y si ves solo la web te puedes encontrar con situaciones infladas que explotan si aprietas un poco. Seguro que conoces alguna, yo que no sigo redes conozco, que sabiendo dónde se reúne y cuántos miembros tiene, no más de diez con el pastor y su familia, parece en la web que estás delante del pueblo de Israel organizando la salida de Egipto. Crecimiento no se sabe si habrá, pero situaciones crecidas e infladas, no dejan de crecer.

Pero si inflar el número es ya miserable, inflar las palabras es mucho más miserable, por dañino. Y de eso, aunque no es de ahora, estamos llenos.

Nuestro Judas (nombre que se perdió con el hijo de perdición, aunque en su momento era normal), siervo de Jesús Cristo y hermano de Jacobo, ya lo avisa. Y lo avisa a gente que es la pura descripción de nuestro grupito: “Llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesús Cristo”.

Que la palabra de verdad, en manos de estos soñadores miserables, la pervierten con palabras de sus fantasías. Y de eso te encuentras en Roma y en caminos evangélicos que van a Roma.

Nos pone en alerta contra los que “son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho”. Estos son los “burladores, que andarán según sus malvados deseos… Que no tienen al Espíritu”.

Pero no irán más adelante. Les ha llegado su hora. Aunque se oculten detrás de lenguajes y lentejuelas, y pretendan tapar su identidad de hijos y siervos del mentiroso con doctrinas “sanas” y de defensas de nosequé, su maldad será descubierta en la congregación, que lo dice Proverbios.

¿De qué le sirve realmente, por poner un caso, a un misionero enviar a los responsables de su misión en su país, o donde sea, fotos (ahora vídeos) infladas de la gente que reúne? Inflan sus caminos, y en ellos caerán.

¿Cuántas iglesias “españolas” presumen de su crecimiento, cuando éste no es más que la llegada de creyentes extranjeros? Vaya, que han crecido con creyentes que ya venían creciditos. Por supuesto, tal cosa no es mala, al contrario. Presumir sí lo es.

Nuestro buen Usoz y Río es un ejemplo de honestidad. Nada de inflar que luego queda el interior vano, vacío. Rechazó, por ejemplo, la “información” falsificada de actos de la Inquisición en Madrid. El inflador se hizo famoso en medio mundo, y obtuvo sus ganancias, con episodios que no existían, ni siquiera el sitio donde “ocurren”. Rechazó igualmente la “información” que un misionero extranjero enviaba a su misión sobre el “éxito” de sus repartos de literatura. No te digo lo que hoy diría.

La palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, rompe todas las farsas y derriba a la iglesia falsa y a sus edificadores de lodo suelto. Ya.

Por: Emilio Monjo.

Fuente: Protestante Digital

Cuando no había nada, estaba todo. Dios creador y salvador

Sin la esperanza del Evangelio no esperes nunca conocer algo verdadero sobre la creación. El Dios creador es el Dios Salvador.

Que cuando un mandón está disponiendo aranceles al mundo, y sin nadie que le de un plantón, venga un tirón en un océano y enseñe a todos lo que les podrá pasar si eso se convirtiera en estirón mayor, no deja de ser lección común, en todos los idiomas, de la fragilidad donde se asienta la humanidad.

Nos pone en relación con la enseñanza de la Providencia. Esa parcela tan elocuente. Nuestro Santiago ya lo advirtió… si Dios quiere… deo volente.

Y ese querer de Dios nos lleva al fundamento inicial, la creación. De esos inicios cada civilización tiene sus teorías y mitos, y así se sigue.

Cada dios tiene su sacerdocio y su creación. Cada dios/hombre (o mujer) tiene su ordenación de todas las cosas, algunos los puedes ver en los púlpitos o en sus videos.

La Biblia empieza precisamente hablando, como ella habla, de la creación. Eso luego es un hilo común hasta Apocalipsis, la creación en su final.

Pero, salvo reclamaciones en los Profetas y los Salmos contra los dioses que no son nada, que nada crearon porque eran creación de la fantasía de sus adoradores, en la Escritura no se discute ni se pretende explicar la creación.

Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se discuten las teogonías paganas ni alguna secuela “creacional”. (¿Se imagina alguien que ahora nos pusiéramos a discutir sobre el poder de los santos e imágenes del papado? Son vanos, rellenados solo de la fantasía de sus siervos.)

En todo lo relacionado con la creación un buen camino es unirla siempre a la salvación. Creación y redención/salvación como algo inseparable. Solo se conoce la una con la otra.

Y es un conocimiento de la fe. Que ya lo dice el texto: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”

Mira si no: “El cual [el Padre] nos ha librado de la potestad de la tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo.” (Colosenses, al inicio.)

Sin la esperanza del Evangelio no esperes nunca conocer algo verdadero sobre la creación. El Dios creador es el Dios Salvador.

Por eso un Hijo que no fuese eterno, Dios de Dios, no puede ser salvador. Y esta es la buena noticia, que el Dios creador ha creado también como Salvador.

Pero esta es la mala noticia para las apologéticas “creacionistas” de lo seis días. Al final pretenden una explicación del universo con las mismas premisas que los apologetas evolucionistas: un dios sometido al control de la mente humana.

Cuando éramos enemigos en nuestra mente, hiendo malas obras… cuando estábamos reduciendo al Creador a los modos de Aristóteles (luego matizados por Ptolomeo)… cuando estábamos reduciendo al Creador a un proceso evolutivo… fuimos redimidos. Y nos mantenemos firmes en la fe que hemos recibido rechazando el creacionismo de Aristóteles y el evolucionismo de quien sea.

La Palabra poderosa antes que hubiera nada es la que ahora habla declarando que en ella todo estaba. Esa predestinación la vomitan unos y otros. Para nosotros, sin entender muchas cosas, es el gozo de nuestra seguridad.

Por: Emilio Monjo.

Fuente: Protestante Digital

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